¡Adultos malcriados y caprichosos!

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Foto de pixabay.com
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Siempre nos hemos preguntado por qué hay personas adultas con un nivel muy bajo de tolerancia a la frustración, tal vez sea porque en su infancia sus padres fueron muy permisivos. Puede tratarse de un caso de una niñez muy consentida y con muchos berrinches.

Pero cada uno de nosotros estamos propensos a caer en ese hoyo, sin embargo, lo importante es reconocerlo, aprender del pasado y corregir conductas aprendidas.

Cuando estamos pequeños, tal vez nuestros padres por consentirnos o por desconocimientos no corrigieron conductas inadecuadas en nuestro comportamiento y eso trajo como consecuencia que inconscientemente desarrolláramos poca tolerancia al fracaso y difícilmente aceptemos un “no” como respuesta, convirtiéndonos en adultos caprichosos y malcriados.

 
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Según la psicopedagoga Yeimi Arroyave Pérez las rabietas en los infantes se debe en la mayoría de los casos, a situaciones que no pueden resolver, o cosas que no pueden obtener y se frustran. La mejor manera de los padres manejar la situación es conversando con el niño y expresarle que conoce el motivo de su enojo, pero aun así debe acatar la orden del padre y de la madre, una vez hecho lo indicado se puede premiar al niño. Esta conducta de rebeldía y rabietas son más frecuentes entre los 9 meses y los 3 años de edad, es normal que se presente, no es un indicativo de que el niño presente alguna patología.

La escuela juega un papel fundamental, y comienza a conformar un equipo conjuntamente con los padres a fin de determinar la causa de las rabietas y aplicar los correctivos necesarios a tiempo. Es importante tomar en cuenta que, si durante la rabieta el padre o representante cede ante los deseos del niño, este entenderá que puede conseguir lo que quiere con tan sólo hacer un berrinche, de manera que es contraproducente tratar de calmar al infante por esta vía. Lo correcto es no ceder, conversar con él, tratar de negociar y explicarle porque no es posible darle lo que solicita. Si la pataleta se presenta en un lugar público intente llevar al niño a otro lugar, donde usted pueda controlar mejor la situación.

En todos los casos de rabietas de infantes es conveniente tratar de corregir la conducta, bien sea siguiendo los consejos de expertos o acudiendo a un especialista, ya que los niños de hoy serán los hombres de mañana y son conductas aprendidas que se fijan en el inconsciente. Un niño que aprende en el núcleo familiar que puede conseguir todo cuanto quiera a través de una rabieta será un adulto caprichoso.

Fuente: www.tumedico.com.ve

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